The Monthly Touch 0.3
Historia, arte y diseño.
Moda que transciende.
Durante años, los desfiles de alta costura fueron el escenario donde presentar una colección. Hoy, son mucho más que eso: son experiencias inmersivas diseñadas para generar emoción, conversación y recuerdo.
La última propuesta de Louis Vuitton bajo la dirección creativa de Pharrell Williams es un ejemplo perfecto de esta evolución. Para presentar su colección, la maison transformó un espacio de París en una playa artificial, llevando el universo surfista y bohemio que inspiraba las prendas al centro mismo de la experiencia.
Y ahí está el touch.
La colección no solo se veía, se vivía. La arena, una ola de siete metros como entrada al desfile, las bancadas de madera y cada detalle del montaje construían una narrativa coherente que permitía a los asistentes sumergirse por completo en el concepto creativo.
Porque hoy ya no basta con mostrar un producto. Las marcas necesitan crear mundos. Espacios capaces de transportar al público, generar conexión emocional y convertir una presentación en un momento irrepetible.
Además, la experiencia se amplifica mucho más allá de quienes están presentes. Un escenario tan potente visualmente está pensado para viajar a través de medios, redes sociales y contenidos digitales, multiplicando su alcance y convirtiendo un desfile en un acontecimiento cultural.
El lujo contemporáneo ya no se mide únicamente por la exclusividad de una pieza, sino por la capacidad de crear experiencias memorables alrededor de ella.
Y ahí es donde diseño, comunicación y experiencia se encuentran.
Hay acciones que generan notoriedad. Y luego están las que generan recuerdos para toda la vida.
En un momento en el que las marcas compiten constantemente por captar atención, las conexiones más valiosas no nacen de un anuncio o una promoción, sino de experiencias capaces de quedarse para siempre en la memoria de las personas.
Ese es el verdadero touch.
La iniciativa de Kia Canarias para elegir al Portador Oficial del Balón de la FIFA World Cup 2026 es un ejemplo de cómo una marca puede trascender su producto para convertirse en parte de una historia personal. Porque el Mundial es mucho más que fútbol. Es ilusión, emoción y sueños que parecen imposibles hasta que se hacen realidad.
Para Borja, el ganador de esta edición, la experiencia será irrepetible: viajar a Estados Unidos y saltar al terreno de juego con el balón oficial ante miles de espectadores y millones de personas en todo el mundo. Un momento que recordará toda su vida.
Y esa es precisamente la fuerza de este tipo de acciones. No se trata solo de visibilidad, sino de crear vínculos emocionales auténticos entre la marca y las personas.
Desde nuestra parte, tuvimos la suerte de formar parte de este hito para Kia Canarias, gestionando la comunicación de la iniciativa y trasladando toda la emoción de la experiencia a través de los contenidos y las redes sociales.
Porque cuando una marca es capaz de cumplir sueños, deja de ser solo una marca para convertirse en un recuerdo.
Y pocas estrategias de comunicación son más poderosas que esa.
Más que una celebración. Una reivindicación.
Hay campañas que duran una temporada. Y luego están las que consiguen mantenerse vigentes durante más de 30 años sin perder relevancia.
Ese es el verdadero touch.
Desde 1994, Viva Glam de MAC Cosmetics no ha sido solo una colección de maquillaje, sino una plataforma de impacto social. Una iniciativa capaz de evolucionar con cada generación, conectando cultura, belleza y compromiso social bajo un mismo propósito.
La clave no está únicamente en donar el 100 % de los beneficios a diferentes causas. Está en cómo la marca ha sabido mantener la conversación viva, encontrando cada año nuevas voces capaces de conectar con su tiempo.
En 2026, esa voz es Chappell Roan. Una artista que representa diversidad, libertad de expresión y autenticidad, valores que forman parte del ADN de Viva Glam desde sus inicios. Su incorporación no es una elección estética, sino estratégica: una forma de acercar la causa a nuevas audiencias sin perder la esencia que ha convertido la campaña en un referente.
Las marcas más relevantes no son necesariamente las que más hablan, sino las que son capaces de sostener un compromiso en el tiempo. Porque la relevancia no se construye con una acción puntual, sino con la coherencia de una historia que sigue teniendo sentido año tras año.
Más de 500 millones de dólares recaudados después, Viva Glam demuestra que una marca puede generar impacto social real mientras sigue siendo culturalmente relevante.
Y ahí es donde propósito y comunicación dejan de ir por separado para convertirse en una misma cosa.